Un grupo de muchachitos tuvo su historia en el barrio de Almagro. Se juntaban casi a diario en un potrero de la calle Treinta y Tres, entre México y Agrelo, para "jugar a la pelota", -expresión acuñada desde entonces que se generalizó rápidamente y perduró hasta nuestros días-. Alli estaba el germen de una institución que llenaría de gloria al deporte nacional. Convencidos de que estaban para más y viendo que el grupo inicial se agrandaba con la llegada de nuevos amigos, decidieron que era la hora de fundar un club. Reunidos como habitualmente lo hacían, bajo la luz del farol a kerosene de la esquina de Treinta y tres y México, quedaron constituidos como "Los Forzosos de Almagro". Desde el principio, el cuadro contó con exelentes "players" dotados de buena técnica no exenta de garra. Esta característica muy pronto atrajo a los vecinos, que en número crecido comenzó a seguirlos y alentarlos. Entre esos espectadores solía encontrarse un sacerdote de la cercana capilla del Colegio San Antonio, México 4050, quien enseguida vio la oportunidad de atraer a aquellos muchachos hacia la fe cristiana y alejarlos de la calle. Era el padre Lorenzo Massa. Les propuso cederles un terreno ubicado en los fondos de la capilla para que construyeran su canchita a cambio de que asistieran a misa "de cuando en cuando". Si bien hubo algún remiso, la ilusión de tener cancha con arcos y todo hizo que la mayor parte de ellos aceptara. Ante tales circunstancias, los "forzosos" decidieron autoconvocarse con el fin de formalizar la fundacion del club. El 1° de abril de 1908 se reunieron en asamblea en una de las aulas del Colegio San Antonio. El padre Massa, que había sido invitado a asistir, los convenció de que no convenía mantener el nombre original, inadecuado para actuar en los campeonatos de liga. Luego de considerar algunas denominaciones, se pusieron de acuero para rebautizarlo "Club Atlético San Lorenzo de Almagro" en honor al hombre que los había ayudado y al barrio de sus amores. La sede social fue mudada a Artes y Oficio (hoy Quintino Bocayuva) 358, y se adoptó la casaca a bastones verticales azules y granates, vestimenta que fue donada por el padre Massa. Luego de inscribirse en la Liga de Fútbol de los Ex-alumnos de Don Bosco, de la que salieron campeones en 1910 y 1911, el equipo fue consolidándose y tomando confianza al ganar numerosos partidos.
Se vio, entonces, que era el momento de buscar un lugar adecuado para construir el campo deportivo. Inspeccionados varios terrenos que habían sido ofrecidos, se decidió arrendar uno muy amplio, propiedad del colegio que dirigían las hermanas de "María Auxiliadora", y otro contiguo más pequeño perteneciente a la familia Onetto. Estaban situados en lo que hoy es el barrio de Boedo, con frente a la avenida La Plata entre Inclán y Las Casas.
En 1928 pudo adquirirse el terreno y durante la presindencia de Pedro Bidegain (1929-1931), el estadio fue ampliado con tribunas de madera para más de 45 mil espectadores .
Pero, en 1981, fue el desdenso a Primera B.
Si el descenso de categoría fue un golpe tremendo para la gran familia azulgrana, la verdadera noche negra se vino durante el mismo año en que ganó al Campeonato de Primera B. El CASLA no jugaba en el "Gasómetro" desde el 2 de diciembre de 1979. A partir de entonces, fue clausurado por carecer de la seguridad necesaria para recibir la gran cantidad de simpatizantes que se daba cita en sus tribunas. Fue el comienzo del debate.
Una serie de desaciertos en la conducción del club no sólo impidió encarar las remodelaciones que hubieran podido rehabilitarlo, sino que dejaron a la institución al borde de la quiebra. Entonces se decidió hacer frente a dicha situación con la venta de los terrenos de avenida La Plata.
Perdido el Gasómetro, San Lorenzo volvió a deambular por varias canchas alquilando las de Huracán, Boca Juniors, Ferrocarril Oeste, Vélez Sarsfield, en distintos campeonatos.
Cuando se escucharon los primeros rumores sobre la idea de construir un nuevo estadio de fútbol en la Ciudad Deportiva, pocos creyeron que fuera cierto. Cuando se vieron las tareas de pilotaje para su basamiento en el ángulo formado por las avenidas Perito Moreno y Varela, algunos se entusiasmaron. Cuando en 1989 lo insensible se tornó tangible con la finalización de la Platea Norte, muchos se emocionaron. Fue entonces que se tomó verdadera conciencia de lo que había nacido y estaba creciendo.
Diez y seis de diciembre de 1993. Cálida tardenoche de una primavera a punto de despedirse. El sol se fue yendo poco a poco, despacito, para alojarse definitivamente en el corazón de todo los cuervos. Había nacido San Lorenzo del Bajo Flores.
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