Soy victima de un dios, frágil, temperamental. Que en ves de rezar por mi, se fue a bailar. Se fue a la disco de un lugar, quiso mi disfraz; vivir como un mortal. Como no logro matarme, me regalo una visión particular. Volutas de humo, titilo, a su encuentro siento el fulgor y quiero entrar. Soy victima de un dios, díscolo y muy singular. Que a su antojo fiel me arrebató a mi mujer, y la internó en un lupanar que él administró. Como chulo, un gran señor; y llego hasta el fin, de confundir su impunidad, se creyó omnisciente.
Soy victima de un dios.
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