Para un juez no soy más que un crimen perfecto. Para otros, he sufrido un gran revés. Sólo soy un bicho tan roto y tan sediento como aquella vez. Los cristales y puñales son señales, son caminos que tal vez hay que pasar. Cuando todo se atropelle, cuando la vida se calle y la muerte juegue al juego del disfraz sólo la sed y la ilusión va a quedar.
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