martes, 18 de octubre de 2011

Como perdono? Como me perdono a mi, ademas? Como disfruto el juego?! Y de pronto sintió un nudo en la garganta, y sin embargo disfrutó. Le llamó aceptación a ese llanto sin consuelo, y desde ahí transformo la rigidez del miedo, cruel y paralizador, en impulso motor.

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