Ya no tengo tu cigarro en desayuno Y aprendí a echarlo de menos, te lo juro. Ya no tengo tu mejilla y su deseo De sentirle a mi nariz su alma de hielo
Si no tengo ese beso que, pequeña, me colmaba Qué voy a hacer con esta fabula acabada?Ya no tengo aquella risa terapeuta Y este espanto tenebroso no da tregua. Me ha quedado una existencia belicosa De una paz que hizo a mi vida encantadora. Ilusa ilusión de un corazón que, por desgracia, Sólo me da a elegir, por vos o su eutanasia.

No hay comentarios:
Publicar un comentario